jueves, 5 de febrero de 2009

LO DE ENTONCES LO DE SIEMPRE



EL DESIERTO



Literatura villamariense 1985-2002





En la certeza de que todos somos responsables de todo, decidí la escritura de este registro crítico acerca de las condiciones de una época de nuestra literatura donde tanto se intentó y soñó y donde tanto ,a la vez, quedó agónico, brumoso, desaparecido.

Resulta más cómodo y seguro, no acometer estas empresas, ser el distraído cómplice de tanto desacierto pero, aquí viví, leí, escribí y compartí, asumo la tiniebla y el viento que me tocan.
Hubiera sido grato evocar hechos importantes, cumplidas promesas, poder-sin faltar a la verdad- utilizar otra metáfora...queda, y para siempre ,la espera y la fe de esos raros momentos en que el desierto florece.


El verde que azotó la arena

Durante la década del 80 llegaron a convivir en la ciudad siete revistas; su piedra basal fue la literatura.
Hacia el final de la dictadura, la funcionaria municipal en el área cultura profesora Olga Dominici , abrió la Municipalidad a jóvenes interesados e implicados en lo literario ,los cuales editaron –con subsidio oficial-plaquetas y dibujos, bajo esa misma administración de facto se realizaron –por concurso-las antologías, Villa María y sus Jóvenes Poetas y Villa María Cuentos Ilustrados, fueron las únicas y últimas experiencias en tal sentido desde ese y cualquier ámbito municipal. Resulta amargo constatar la paradoja de que se hiciera, tanto menos, bajo la libertad de las elecciones populares.
Con la aparición de la democracia ,Víctor Alvez –con más voluntad y generosidad que buen sentido y criterio-promovió los Encuentros con la Cultura, una muestra heterogénea en donde se presentaron libros mezclados con música, muestras artesanales y otras manifestaciones, fueron los actos culturales (literarios)que más gente convocaron y pasaron y no tuvieron continuidad. La relación artes visuales- literatura se expresó a través de plásticos o creadores fuertemente relacionados con la imagen según el comic, la televisión, el cine, que luego lograron relevancia en el ámbito nacional Toul,(hoy en la prensa gráfica de Buenos Aires) Javier Morello,(en la televisión porteña) y el guionista Mario Rulloni que editó –con éxito-tres libros de comics en Alemania y colaboró con publicaciones líderes en España y Estados Unidos entre otros países desarrollando además una vasta tarea dentro del video de animación y la publicidad televisiva).Estos artistas se fueron en los alrededores del ‘85 al igual que los poetas Gustavo Veneciano, Guillermo Bulgheroni y Horacio Bianciotto... al igual que tantos que ,ya no regresaron, con la excepción ,acaso, de Sergio Stocchero quien volvió en distintos momentos a la ciudad y contribuyó a su cultura en cine, video, historieta, periodismo cultural, narrativa y poesía..
Pasaba lo que tenía que pasar o pasaba el viento nomás en esta ciudad reiteradamente definida como ciudad de paso (el río, los trenes, desde la fundación; se dice que los indios no permanecieron aquí porque no había caza, pesca ni vegetación suficientes)
No existen en nuestra ciudad(con la sola excepción de Con trébol en los ojos-Vida y obra de Edith Vera-Marta Parodi-1996) ensayos dedicados a la literatura local, y cuando digo que no existen ensayos, quiero decir que los mismos no aparecen en forma de libro, folletos, ni en artículos periodísticos o de revistas y quiero decir también que hace 80 años que se publican libros de autores locales en la ciudad .El desierto se abre aún más cuando constatamos la presencia de un profesorado de letras en la Universidad Nacional de Villa María (sumados a los profesorados de letras que durante décadas hubo en los Institutos Rivadavia y el de las Hermanas Rosarinas).
En el diario La Voz del Interior, desde hace años colaboran, en la sección Cultura, los villamarienses Gustavo Pablos y Carlos Gazzera (ambos licenciados en letras por la Universidad Nacional de Córdoba). El primero, que participara de los movimientos de revistas en la década del 80,no ha dedicado jamás su inteligencia a pensar o difundir nuestra literatura, el segundo lo ha hecho con fervor(recorrió también toda la provincia haciendo un verdadero trabajo de relevamiento acerca de la expresiones literarias de las distintas regiones)pero, cuando Gazzera sospechó –en un medio periodístico local-acerca de la existencia de un verdadero campo literario en la ciudad-fue acerbamente denostado- sin embargo, el dolido murmullo no alcanzó la dignidad de lo público y el debate- .
La ineficacia de esta actitud se mostró ejemplar en Villa María :100 años de literatura(1991) e Historia de la Literatura de Villa María(1993),ambos títulos firmados por Olga Fernández Núñez de Olcelli, Dolly Pagani y Bernardino Calvo, si bien no puede negarse su cualidad de textos fundacionales, de ensayo al porvenir fueron estructurados de forma caótica, editados como manuales sin la más mínima noción de diseño,con centenares de erratas de todo tipo, ambos ejemplares que no merecieron ningún comentario en el orden regional o provincial, develaron la política de nuestro sistema de prestigios, autores de un solo folleto, ganadores de dos o tres premios en concursos de escuelas secundarias o certámenes regionales, damas de honor de olvidadas fiestas ,un abismo de noticias que no superaron su día conformaron estos centones donde los perjudicados fueron autores como Edith Vera (la única autora de la ciudad reconocida fehacientemente a nivel nacional e internacional)y Tessie Ricci quién en los 28 años de su vida publicó 8 libros y era ya reconocida en Córdoba y Buenos Aires ,esto para citar sólo dos nombres incontrastables.
El anacrónico lenguaje de estas crónicas complotó también para sumergir en el tedio a los contados lectores que se atrevieron a pensarlos...repletos de adjetivos, de sinonimias vanas, carentes de juicio (no se fundamentaron méritos, no se enunciaron impropiedades)...
Lograron lo opuesto a lo esperable, es decir, confundieron pasado, presente, porvenir y sólo tuvieron el sentido de registrar algunas cronologías.
Dolly Pagani, en la sección final, dedica sus esfuerzos críticos a cinco autores desaparecidos y elude trabajar, por ejemplo, sobre la obra de Edith Vera.
También utilizó este criterio poco feliz para la conducción de la SADE local donde editó Los Nuevos (colección de cuadernillos; 1992-1998) obra de generosa voluntad que, al carecer de fichas bio-bibliográficas, cronologías y comentarios críticos, poco o nada dicen del quehacer literario local.
Fue fecunda la SADE en recitados de poesía, presentaciones de libros y programas de radio pero, no alcanza, ya que no es esto lo perdurable, lo que será leído... la literatura no es una reunión social, ni una expresión de anhelos; si algo vivirá de ella es la palabra y su proyección, todo lo demás resulta narcisismo de aldea.
No bastan las buenas intenciones, o las malas, para construir una tradición de escritura; sólo un criterio constante de edición, conocimiento, debate, investigación, serían los instrumentos necesarios
Son 17 años de gacetillas en los diarios, de insignificancia, de eventos, años donde no se editaron antologías de la poesía y narrativa local, 17 años donde no aparecieron revistas ni grupos literarios – a excepción de dos o tres publicaciones de talleres sin continuidad, que repitieron el esquema de peña de la SADE-o un par de libros que publicó Eduardo Acastello sin justificar criterios ni mencionar jurados de edición, como resulta de rigor cuando se gasta el dinero de los contribuyentes. Tampoco se reeditaron obras necesarias y hace tiempo agotadas como Ontología del viviente de Héctor Broggi Carranza o Del Muerto Panorama de Bruno Ceballos.


Vientos

El Suplemento Cultural de El Diario del Sur de Córdoba se limitó a publicar en estos años algunos poemas y relatos, ahondando casi exclusivamente en la recensión histórica, limitándose, en las contadas ocasiones en que se intentó el comentario, a los consabidos elogios del esfuerzo del autor, a la prosa de tipo romántico impresionista. Por su parte el Diario Puntal instrumentó El Corredor Mediterráneo una buena idea que abarcaba también las ciudades de San Francisco y Río Cuarto, duró poco tiempo y reiteró el tic de la antología caótica, la ausencia de línea editorial, de criterio estético.

Herbarios

Bastaría preguntarle a las bibliotecarias de la Municipal o el Rivadavia cuántos de los así llamados autores, profesores o intelectuales de la ciudad retiran libros -que no sean de texto - para constatar nuevamente la agonía del rigor, el desafío y la búsqueda entre nosotros.
Precisamente bajo la conducción de la bibliotecaria mayor Anabella Gill, la Biblioteca Municipal Mariano Moreno se transformó en referente nacional por su dedicación, estímulo y desarrollo de textos para ciegos, conferencias, propuestas, integración de escuelas, donaciones, la participación del voluntariado y un sinnúmero de proyectos y realizaciones soportando siempre la negligencia o mala fe de los funcionarios de turno.
Hace dos o tres años se publicaba en un diario de Córdoba un índice del volumen de ejemplares que contenían diversas bibliotecas municipales de la provincia, Villa María (siendo la segunda ciudad en población del interior cordobés) ni siquiera figuraba, localidades de 20.000 o 30.000 habitantes duplicaban la cantidad de libros existentes en sus instituciones.
Si la Municipalidad retiene el dinero que, por ordenanza, le corresponde a la Biblioteca para incrementar su patrimonio, si deja abandonado a la inclemencia el edificio (mal construido por Miguel Veglia y que pagamos todos)-queda claro el por qué y hasta la ceguera, como en el desierto.
Salvo la antología de 22 años de revistas literarias que con imaginación, auspiciantes y mucho sacrificio realizó el personal de la Biblioteca Municipal no se encuentran colecciones completas de diarios y revistas de la ciudad. El Archivo Histórico Municipal en manos de gente poco idónea sufrió traslados, desorden, curiosos extravíos y todo lo que se pueda imaginar. ¿Adónde recurrirán los estudiosos? Mucha de la literatura local se reflejó solamente en diarios ya desde el siglo 19.


En este orden, la ausencia de bibliotecas personales que superen los 2000 o 3000 ejemplares, cifra mínima para cualquier lector atento o especializado no deja de ser significativa. Conclusión: se lee poco, mal, o no se lee.
La autodenominada Universidad Popular inventada por la gestión Eduardo Acastello funciona como un abanico que sólo expande la sed y lo tórrido del páramo, pródiga en avisos de prensa y –a lo sumo –fiestas en la Costanera y festivales de barrio. No me parece mal el propósito de distraer y divertir-marcas de la cultura menemista-pero, se me ocurre, instruir, educar, brindar cultura sería, acaso, igualmente necesario. La mentada Universidad Popular paga muchos sueldos y se destaca por su carencia de ideas, de entusiasmo, de algo...Es un fruto del desierto, pésimo clima y nada por aquí y nada por allí. Eso sí, a través de la inoperancia de los funcionarios de la Universidad Popular, Eduardo Acastello va logrando lo que–por la resistencia de múltiples agentes culturales de la ciudad-no pudo el ex intendente Miguel Veglia, depreciar aceleradamente el Centro Cultural del bulevar Sarmiento
Los libreros de la ciudad –desaparecidos ya aquellos emblemáticos como los de las familias Cabral y Bertino- se limitan a la parte comercial, a sobrevivir sin indicar lecturas que trasciendan las novedades.

Grandes rocas

¿Por qué no hay ciclos de publicaciones? La Municipalidad cuenta con imprenta ¿se analizaron costos, posibilidades? ¿Se imaginó aunque sea la creación de un sello editorial destinado autores locales para distribuir entre las Instituciones? ¿Por qué se abandonó la institución de premios municipales, provinciales o nacionales?
¿Qué hicieron por nuestros autores y nuestra literatura la Universidad Nacional de Villa María y la Universidad Tecnológica Nacional? ¿Tienen departamentos de extensión cultural? ¿Qué hacen los institutos de formación terciaria por la literatura local?
¿Alcanza con los aplausos del grupo de amigos y parientes, que con cariño o por compromiso acude a los eventos literarios?
¿Basta para ser autor publicar un libro o dos o tres y vender alguno en la presentación, quedarse con una foto y detrás la nada?
Por otra parte y dada las reiterada excusas que se suelen escuchar ¿cuánto cuesta publicar un folleto, una plaqueta un libro pequeño? ¿Es honesto apelar a lo económico? La mayoría de las publicaciones locales se sitúan dentro de lo poético que resulta el género más económico para publicar


También puede pensarse que muchos escriben, sin publicar, sin someterse al criterio de los demás, porque ese es el fin, la fantasía de sentirse autores ante un reducido círculo de lectores inexpertos.
¿Cuántos grupos de estudios literarios hay en la ciudad?
¿Cuántas plazas calles, paseos llevan el nombre de autores locales?
El predio del sub-nivel inaugurado por Eduardo Acastello y pagado por el pueblo-soy obvio porque la andanada publicitaria dio la sensación de que lo había pagado el intendente y su mesa chica-tiene escritas en lata unas anodinas palabras del intendente. ¿No hubiera sido conveniente reproducir la palabra de algún escritor villamariense?
Se pretendió bautizar una sala del Centro Cultural con el nombre de Leopoldo Marechal como si este autor tuviera alguna relación con los villamarienses. Sería necesario que recorriera las localidades de la región para aprender a bautizar con el nombre de los que hicieron –en todo sentido-esta ciudad, los sitios de la ciudad.
El reconocimiento que, desde el gobierno y las instituciones intermedias se brinda a las actividades deportivas en extensión e intención ¿es similar al que se brinda a los escritores?
¿Por qué nadie pide ni se queja? ¿A qué se le tiene miedo?: ¿Al vecino? ¿Al pensamiento? ¿O se teme más bien evidenciar que no hay nada qué pedir ni nada de qué quejarse en el ámbito de nuestras letras?

Confines

¿Qué lugar le han ofrecido a la literatura los partidos políticos y lo sindicatos, centros vecinales, etc?
Si aquí lo que importa es la plata y su patética ostentación, la caja política para financiar carreras hacia la política grande y la cercanía con las mesas de dinero que, al igual que los prostíbulos y el juego clandestino nos hicieron conocidos en el país, si eso es lo que importa, si los poderosos son analfabetos funcionales, por qué, me pregunto, nadie habla, ni los chicos, ni los grandes, por qué no nos mostramos este desierto así, por lo menos, seríamos la generación del desierto (donde puede haber tormentas, oasis, movimiento de médanos, sobre vivencia de esperanza) y no esta inercia burbujeando entre la nada y la nada.
¿Qué mencionará el futuro?:¿El silencio, la fiestita o a los que lucharon y se opusieron con toda su alma (su sueño, su obra), para construir una fuerza que moviera la noche y todas las estrellas en el sitio donde les tocó vivir? Escucho desde la cultura oficial el slogan, Villa María Ciudad del Conocimiento.

Bueno, ¿quién está imitando a Sobral, a Müller, a Rocchi ? ¿Dónde fermenta el conocimiento? ¿En los presupuestos? ¿En la carrera de cargos? ¿Trayendo autores de best-sellers muy cada tanto a la ciudad?

Médanos

El paisaje que rodea a la ciudad, los elementos folclóricos y adventicios de las chacras de la región y sus localidades, fueron motivo de diversos folletos, libros de imprentas locales donde primó la anécdota y la investigación parroquial.
O la referencia al canon de lectura de las escuelas secundarias, el homenaje a figuras ya podridas en el bronce.
Queda a la espera una literatura que interprete a la ciudad, su gente, su historia, su esplendor y miseria; la ciudad como objeto de literatura o poesía permanece ausente.

Planetas

Normand Argarate (sobreviviente del verdor que inició la década del ’80), Susana Giraudo que comienza a publicar tardíamente al igual que Dolly Pagani, Carina Sedevich y Marcelo Dughetti cuyas poesías ocupan solitarias la voces de los noventa en la ciudad, son los planetas que pueden y deben mencionarse, autores que con diferentes estrategias y recursos, van cumpliendo su travesía en el desierto; fuera de estos nombres, apariciones esporádicas, estrellas fugaces, cometas. Nadie que busque el agua o se eleve dando sombra.
Y Edith Vera que, a los 78 años, sigue irradiando ejemplo y obras.
Está vacío el cielo, es poco y poquísimo para Villa María y cubre la ciudad.

3 comentarios:

  1. IMPRESIONANTE.
    Lo que decìs resume lo que piesno.
    Sòlo que el panorama es aùn MAS TERRIBLE,ya que se extiende a toda la Argentina.El deterioro intelectual,formativo,pero hablando de lo bàsico,sobre todo en los docentes de hoy,es tremendo.Yo,hija de maestros,lectora compulsiva,veo con temor el mundo que les espera a mis hijos y nietos.Y no sòlo es a quienes mandan y gastan los dineros pùblicos a quienes debemos dirigir la crìtica,sino a estos padres que no compran libros,ni los leen,y gastan en alcohol,pornografìa y mal ejemplo lo que deberìan dar por educar sus hijos,porque eso es lo ùnico que buscan los jòvenes de hoy en las computadoras y en los celulares.
    Aplaudo,en realidad,con pena.

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  2. Hola!!!los invito a participar de un nuevo espacio, seria un gusto que estén entre los usuarios y/o comentaristas,
    intentamos crearlo en comunidad de escritores(POESIAS, CUENTOS, ETC).
    la direccion es http://poetasanonimossa.blogspot.com
    en la pagina esta como registrarte para poder publicar, espero su respuesta, muchas gracias.
    El mail por cualquier duda es poetasanonimossa@ymail.com.

    P.D:Si te gusto la idea puedes invitar a mas escritores a sumarse, Gracias nuevamente.


    Poetas Anónimos

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  3. Tristísimamente cierto... En los "tiempos que corren" (este lugar común de la expresión, cobra cada vez más sentido figurado: el tiempo corre muy rápido), estamos cada vez más quietos; algunos esperando, otros nisiquiera eso, que venga por nosotros el cambio... y el cambio no vendrá, a menos que salgamos a buscarlo. Crear nuevos espacios no basta, también hay que ocuparlos y apropiarse de ellos. Basta de dormir en el tumulto, que con tanto ruido nadie puede descansar en paz... no nos engañemos. Un abrazo co-terraneo. Julia.

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