domingo, 3 de abril de 2011

FANTASMAS

Leía en el diario que, se observan fantasmas en un gran comercio del centro de la ciudad,que los de seguridad piden licencia porque la noche se hace larga y transpirada que,las cámaras de seguridad han captado estos residuos de otros mundo,que un cura carismático dijo puede ser.
Bueno,seguramente son fantasmas villamarienses porque sino, aparecerían en un lugar más digno y sugerente.Es natural que un boliche mediocre (deben vender electrodomésticos o vestimenta para animales) sea lugar de las apariciones,motivo de noticias ...Qué lugar podrían hallar los fantasmas, aquí.

viernes, 25 de marzo de 2011

En Villa maría ya nadie escribe





Ya nadie escribe

En Villa maría ya nadie escribe

Se murió una princesa montada en una vaca

Y solo se escucha un eco lejano de martillos doblegando hierros en la fragua.

En Villa María ya nadie escribe y hay tantos libros como personas conocen el alfabeto

Se vive una felicidad carpa, inaceptable, fuera de penas metafísicas

En Villa María ya no se escribe se abren diarios y se ven fotos de escritores y editores
felices de vivir en la carpa de la Feria una carpa cerrada iluminada con 25 w

En Villa María ya no se escribe  se publica mucho  y al decir de Cortázar cubriremos una llanura más ancha que el mar de árboles talados y grises elucubraciones.

Se arman grupos  sutiles  en la oreja del buey cantando la emoción de arar la pampa y se canta a coro con el desatino de las chicharras que son cacofónicas y mecánicas.

En Villa María también pasan los solitarios, que tampoco escriben, ni publican.
 Se lamen las heridas a la orilla del río intentando coagular  la sabia que los ennoblece y le gritan a Dios su vacio artístico su imposibilidad técnica.

 Así se hacen panaderos, maestros de primaria, taxistas, músicos, orfebres, repositores cajeras, secretarias de estudios contables, enfermeros de guardias lunáticas, preventistas, chinos con supermercado, coreanos con restorán, profesores de letras, curas pederastas, actores del ander, putas ,putos, abogados, borrachos,
 Camperas durmiendo en el banquito de la plaza, señoronas de apellidos ilustres y no tanto perfumadas con curriculum delirantes, senegaleses  con anillos en la nariz peleándose por una esquina, muchachas de cincuenta olvidadas del amor y esperando al capitán Italiano y su mandolina, teólogos, arquitectos que alzan edificios de columnas raquíticas con la ilusión quizás, de verlos desplomarse tarde o temprano, psicólogos asqueados, enfermos asquerosos, viejos con olor a caldo de gallina, adictos con la energía puesta en el próximo faso, o en la más alta pureza de la harina, albañiles, policías, alcohólicos ,guardias de transito y seguridad ciudadana, verduleros , peones del mercado, pedicuras, artistas plásticos, mozas del café Argentino, madres ,padres, hijos, perros todo lo que se desprecia por ser lo que no se quiso

Y en la imposibilidad de que algo los conmueva  se desangran rencorosos, solos y olvidados en su rueda imparable, en su amor mendigo, en los cinco gestos con los que se saludan habitualmente. En la memoria de los que soñaron. En   paisajes barbitúricos. En festivales de fuegos artificiales. En lociones caras. En féretros barnizados. En cementerios de ángeles quebrados. En religiones apolilladas. En vinos espumantes.
En prevaricaciones. En flores de plástico. Para el nicho de la difunta. En cuotas de electrodomésticos. En zaparos. En automóviles que hablan, En golf, en futbol, en bochas. En la vuelta del perro. En boliches, en prostíbulos, en peluquerías , en corbatas,  en niños no deseados, en traiciones, en fiestas de cumpleaños o bodas diseñadas como productos de farmacia.  En cine de segunda, en televisión por cable, en idilios que son fotocopias, en libros de chopra o cohelo (así con minúscula) En conspiraciones.  En persecuciones y balas de goma contra infelices de trece años. En roperos comunitarios. En limosna ecuménica, en degustaciones de cocina italiana y vinos que ofenden con su precio.
En escupir el café del amo. En cagar en el frasquito de  la  patrona.
En culear a la vecina, al vecino , al menor, a la menor, al cura, a la farmacéutica, a la poeta ,al abogado ,al enfermero,  al contable, al mozo, a la moza, a la abuela que se callo y quedo en posición, al bombero, al puto , a las putas, a los senegaleses , a los primos ,a los cantantes de folclore, a los panaderos , a los maestros y a las maestras, al capitán Italiano y a la solterona, a los chinos , al cura pederasta, al placero, al policía, a los hijos a los padres, a las madres a los perros
Pero en ese mundo también están los analfabetos, los que aun no salieros de la caverna y ven relumbrar tan apreciada atmosfera de superación y comienzan a deletrear eme a MAMA   y así sucesivamente hasta que caen las cadenas se ilumina el rostro de los prisioneros platónicos y se ve a un hombre haciendo señales, 
indicando un sendero de grava
que desciende iluminado por la luz
de una autopista recién terminada.



Marcelo Dughetti

domingo, 5 de diciembre de 2010

MÓNICA SONZINI : EL ATRONADOR SILENCIO...

Que una docente que ha dedicado sus días enteros a la defensa de los desprotegidos,los sacrificados por la portación de rostro y miseria,en fin a las víctimas de siempre de un sistema cada vez más perverso,que esa mujer sea maltratada (una y otra vez) por la policía,que se intente siquiatrizarla desde el orden judicial,resulta esperable -ya que son ellos custodios de tanto que está mal en este mundo - lo que ,todavía me sorprende (y habla esta sorpresa  acaso,de mi inocencia o del raigón de mi esperanza) es el atronador silencio de las así llamadas fuerzas progresistas de nuestra sociedad,los tristes comentarios,el murmullo difamador,el análisis,lo relativo, cosas por el estilo.
La cobardía,el cálculo ante acciones como la de Mónica Sonzini que quedan más allá de cualquier adjetivo porque son esencia y mandamiento por lo mejor del hombre y de la Historia ,hoy,mañana y siempre.
Sorprende,porque los ha escuchado uno hasta el hartazgo hablar de las Madres y Abuelas,las torturas,ponerse el prendedor ,el glamour de aquellas luchas y derrotas y permiten que pase esto,esto... y que siga pasando...
Repugna verles la satisfacción, oírles la retórica mientras firman solicitadas de lejanas causas y llevan banderas con el rostro de los mártires...
Ese silencio es el que permite lo que pasa,lo que sufre Mónica,lo que le ocurre a los pobres y a tantos, por otra parte, que han servido para algo más que ganarse la vida (propia y,si se puede, ajena también).
Ese silencio es el pasaporte ,el carné,la tarjeta de visita de cualquier injusticia.
Mientras exista,tendrá razón,orgullo,prepotencia, el mal.


publicado en El Diario del Centro del país,Villa María,09/12/10

domingo, 28 de noviembre de 2010

Aire que entrego y recibo




Para algunos la ciudad es su casa.
Para otros es casi lo opuesto, un frío, una distancia, un espinoso círculo.
¿Cómo definir nuestra ciudad o nuestra casa, cómo hablar de nosotros sin nosotros?
Están convencidos, bastantes, de que su vida comienza y termina en ellos, en sus vínculos, en cierta idea o sensación del mundo, en la fatalidad de unas células que portan documento.
Personas, memorias, hábitos, espacios, la ciudad nos crece y nos lleva, nos guarda, nos desampara.
Para mí escribir o pensar Villa María equivale a sentirla.
Para algunos, sentir es poseer o ansiar lo que se siente, para otros, sentir es una ráfaga del misterio, la pasión, la pena o una confusión, un pánico.
¿Cómo le describiríamos nuestra ciudad a un extraño, bastaría el río, el ferrocarril, el centro del país, los tambos? ¿O una serie de nombres en su equívoca cita con la historia?
¿O hablaríamos de nosotros para mostrar la ciudad? ¿De nosotros, de ellos, de quiénes?
Al pronunciar Villa María ¿a qué nos referimos? a nuestro barrio, los amigos, los políticos, los deportistas de la ciudad, a los enemigos, los comerciantes, las instituciones?
Sergio Stocchero me invita a colaborar en esta página del El Diario y dice, el tema sería, Villa María como sentimiento… ¿Ustedes creen que es fácil? No.
Fácil sería enumerar, citar, ceñirse a una anécdota más o menos abarcadora, a una metáfora de esas que le salen a los poetas como una plumita de la boca y creer que hallamos una llave para la ilusión de expresar en qué medida vamos siendo hechos o deshechos por la ciudad ¿y cada árbol, y el viento, y el sol contra los puentes y el caballo de los cortaderos?
Lo difícil es, en 3000 caracteres con espacio, sesenta líneas, lenguaje periodístico, decirme, decirles cómo esta ciudad se transformó en mi vida. ¿Importa eso? Acaso a mí me importe pero, lo verdaderamente interesante es el alba atravesado por las bicis de los laburantes, las noches perdidas entre adolescentes y desvelos, la infinita tela de los actos ciertos, el patio, la esperanza, todo presente, tanta memoria volviéndose sangre del sentido. Pero claro, de eso no se puede escribir ni acá ni en ningún sitio.
Nieto y padre de villamarienses al saludar a algunos sé fatalmente de sus ancestros y descendientes, amistades, trabajos, preferencias y enconos, sé las etcéteras, porque el nacido y criado aquí hereda empatías ,prejuicios … En estas ciudades aún pequeñas nadie camina solo .Y el qué llegó ayer, hace un año, diez?, qué siente, cómo camina la ciudad, con qué tropieza, hasta dónde avanza volviéndose un íntimo testigo?…y el que viene los fines de semana? o en vacaciones? y el país que pasa de noche durmiendo o expectante ¿qué ve? otra interrupción en la infinita llanura cordobesa? y esos que te preguntan cuando andás por cualquier costado del país ¿sos de Villa María?¿cómo están la sierras? Y esos que te miran como si hablaras de la nada o un pantano.
Ahora, para algunos Villa María es el casino; un lugar hermoso para irse, un desafío…una imagen a escala del país, un tontódromo, una herida. Para otros el único escenario, aquel oscuro espejo, el techo de sus sueños, el sótano del cielo.
Para mí la ciudad es, también, una superstición, un hueso, un aire que se entrega y se va, como el amor, las lágrimas, el tiempo.


domingo, 12 de septiembre de 2010

GUSTAVO BORGA (VILLA NUEVA,1960)



ciego y ciego

intercambiaron
los ojos

ahora se ven

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mastica
la hostia 
como chicle

hace globitos
con el cuerpo 
de Cristo

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está iluminado

mira el televisor
apagado

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sobre el techo
de mi casa
creció un árbol

se posan los pájaros
una mujer sueña
bajo sus ramas

a veces
los niños
me preguntan

¿y las raíces?

me toco el pecho
y respondo

soy yo


de para vos NO, Ediciones llantodemudo,Córdoba,2010

miércoles, 4 de agosto de 2010

AHÍ MISMO

me han dicho que vaya,que  hacia el final de la ciudad -por el oeste,justo-se halla el mundo...y he ido, sí,soy de confiar en las palabras y más cuando han salido de un amigo cierto,de un trompo veraz,de una desdicha...
aquí estamos,en un campito la vacas,los teros y más allá el álamo,los cielos...dan ganas de volverse a preguntar ¿era por acá,por acá?...insisto,sin embargo -el tiempo (mi tiempo) sabrán ya lo he perdido-
veinte pasos,cuarenta,sesenta y cinco pasos y ya se ven algunas piedras blancas... esperááá me grita un tordo que va hacia la plaza; y ya que estamos ...
qué sera del mundo comenzando donde acaba el pueblo?
y estas piedritas cuántas son? habrán nacido allí mismo o fueron traídas como nosotros desde la ignorancia?
son señales o hacen señas?
ahí mismo brillan en la tardecita
para mí.

jueves, 8 de julio de 2010

EDITH VERA ( VILLA MARÍA, 1925-2003 )

Ahora,desde que pongo huevos
estoy más tranquila.
Si el cielo anuncia tempestad,
pongo un huevo.
Ante el pensamiento de que no conocí a ese gallo
que fue Picasso,
pongo un huevo.
Y cacareo
al celebrar el casi diario acontecimiento
omitiendo el hecho de que ya miran y calculan
mi pechuga,mis muslos,
seriamente entrelazados en hervores con papas,cebollas,calabaza
y fuego.
Si no cacareo
es porque observando el nido de reojo
me pregunto si en el cielo hay paja tan blanda
como esa,puras hebras.



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Lenta,
escarbando la tierra,
escribe la gallina azul que mora en el patio de atrás,
cómo es que llegó a ser lo que dicen que es,
un ave sin vuelo.
se detiene al trazar la palabra vuelo
porque una piedra
siente en lugar de corazón.
la distrae
el primer puñado de maíz
que arroja su dueña,
una loca que silba como los sauces.

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Hacia las achicorias
van tres gallina.
El viento,sensual,las empuja por detrás,
les separa las plumas
y deja a la vista el plumón y un pequeño punto.
Las gallinas,dóciles huríes campesinas,siguen andando,
dejan hacer al viento
y saben
que ni en el Kama Sutra,ni en el Decamerón,
ni en Villon,ni en Henry Miller
encontrarían a alguien más erótico que este Dioniso
descolgado de la veleta que marca el Norte.




de Cuando tres gallinas van al campo,Plaquetas del Herrero,Ediciones Radamanto,Villa María,1997